Introducción al concepto de espiritualidad

La espiritualidad es un concepto inherente a la humanidad, es algo que por sí mismo llevamos dentro de nosotros. Espiritualidad es en una forma muy directa: la práctica del espíritu, nuestra tarea por lo tanto es entender lo que habita en cada uno de nosotros.

La necesidad que da nacimiento a la espiritualidad es el “conocerse a sí mismo”. Interrogantes que surgen de la preocupación universal que han dado forma a diversas disciplinas como la mitología, la filosofía y el fenómeno religiosos como lo conocemos actualmente (un sistema de creencias teológicas).

Necesidad de espiritualidad

Se le preguntó a Buda “¿existe Dios?”, él contestó tranquilamente: “es imposible que yo sepa si existe Dios, pero existe el sufrimiento y es vital sanarlo de la existencia humana”. A través de este pequeño relato podemos notar la necesidad de tener una vida libre de sufrimiento y esa es la necesidad espiritual.

El sufrimiento se puede enmarcar en diferentes formas:

  • Sensación de vacío
  • Frustración existencial
  • Carencia de valores
  • Falta de sentido y metas

Solo por mencionar algunas. Como seres humanos llegamos a una edad y particularmente cuando nuestras necesidades están satisfechas, es cuando nos preguntamos sobre la vida. ¿Qué hago aquí?, ¿qué sentido tiene la vida?. Antes de poder llegar a una respuesta más o menos estable habrá que desarrollar consciencia espiritual.

Composición de la consciencia espiritual

  1. Busca de sentido (el por qué de los actos)
  2. Distanciamiento personal (auto observación: examen de consciencia)
  3. Auto-trascendencia (ir más allá del yo mismo)

El buscar en el interior de nuestro ser la libertad del egoísmo es una tarea difícil. Hay que enfrentar los miedos y los deseos con anhelo y mucha fe.

“Los deseos son infinitos, pero los medios para satisfacerlos siempre son limitados”

Dr. Eloy Rodriguez Navarro

Podemos afirmar que lo finito no colma, nuestros deseos siempre emergen. ¿Cómo entonces podemos encontrar la paz?, con lo infinito, con Dios mismo. Entonces aquí es en donde lo que realmente soy (más de lo que creo que soy) cobra sentido, nace el significado del espíritu humano.

Sin espíritu no hay verdadero servicio, ni valores que empujen la pasión y la calidad. El espíritu es aquello que nos vuelve extra – ordinarios. Más que ser un simple mamífero de la naturaleza podemos decidir la trascendencia y la superación de la consciencia.

La calidad en las múltiples dimensiones de la existencia: la calidad de vida, en el trabajo, en la familia, en el gozo, en el tiempo. Es el resultado del soplo de vida, del espíritu y su forma de llevarnos a ser más de lo que somos.

De aquí que es posible afirmar que a través del espíritu se adquiere el don que convierte al hombre en un sujeto activo de su vida. El sujeto se mueve entre sus radicalidades, contradicciones. En blancos y negros y pocas veces en grises.

Al mismo tiempo lucha con las tensiones de su vida. Con el deber ser y el querer ser. Así mismo el hombre es una consciencia limitada e insertada en un espacio tiempo determinado, moldeado a través de su contexto.

La espiritualidad, el dinamismo del espíritu, permite al ser cultivar lo más humano dentro de sí mismo y fuera de sí mismo. Así se encuentran tres propósitos de la espiritualidad:

  1. Sentido de la existencia
  2. Determinar los valores que rigen la vida
  3. Lograr la calidad de vida (congruencia con el querer ser)

La espiritualidad pese a ser intangible es demostrable. Al igual que las leyes de la gravedad, existen las leyes del pensamiento y más allá de la composición biológica se guarda una composición intangible que es la memoria y la consciencia.

El espíritu por su parte es capaz de construir realidades particulares. Se puede ser único y al mismo tiempo ser parte de un grupo. Cada quien vivirá desde su propio observador la existencia y cada quien pondrá colores emocionales a su lienzo.

Si se habla de espíritu se debe comprender que es un resultado mayor a la suma de sus partes. Una de sus partes puede ser el cerebro o el sistema nervioso. El espíritu es más que física, por eso se entiende como metafísica.

El espíritu y su naturaleza

Se visualiza a lo largo de las etapas de la vida que los niños se pregunta el “por qué” de las cosas y los adultos el “para qué”. Las intenciones por pequeñas que sean invitan a la acción, son ciertamente el motor de los actos humanos.

La composición de la espiritualidad se observa en:

  • La cultura
  • El sistema de creencias
  • Lenguaje simbolico (arquetipos)
  • Métodos para interpretar la realidad (paradigmas)

El espíritu va más allá de lo sensible, no es solamente un cuerpo emocional, es también el deseo, la soltura, la creación no sensible como resultado de la suma de las partes. El espíritu humano de igual manera tiende a lo universal, a lo que conecta a todas los seres y rompe las limitantes mentales de la percepción.

Somos biología pero el espíritu va más allá de nuestra concepción a través de nuestros padres. El espíritu no solo permite que nazcamos sino que da un sentido y plenitud a la existencia.

El sí mismo es un misterio no resuelto para el hombre inacabado, por ello el espíritu se nos presenta como respuesta al auto descubrimiento. Promueve así buscar la verdad ya que en la verdad, se encuentra la libertad.

El espíritu es dinámico y abstracto, por lo que puede ser abstraído e interpretado. Un poema, una pintura reflejan la naturaleza de una comunicación superior que va más allá de los canales de lenguaje tradicionales.

Pretender definir al espíritu como una serie de cúmulos biológicos y psicológicos es como interpretar una obra de Van Gogh como un lienzo blanco pigmentado con diversos colores acrílicos. Una obra de Octavio Paz como una serie de letras acomodadas en determinada manera o grafismos en una hoja de papel.

El espíritu humano es complejo. El amor por ejemplo, tiene bases biológicas, activaciones en diferentes niveles del organismo. Quien ha experimentado el sentirse enamorado sabe que el amor es más que la suma de sus partes.

Las preguntas como un mecanismo del encuentro con la divinidad y el yo mismo

La capacidad de preguntar es meramente humana. Los cuestionamientos sobre la propia existencia, la existencia de los demás y del entorno nacen de un espíritu curioso e inacabado como lo expresa Aristóteles.

Ningún otro animal modifica su entorno artificialmente. No con el grado de complejidad humano, para crear condiciones de vida mejores y tampoco cuestionan su propio entorno. Un león no tiene argumentos morales, no se pone a pensar si matar a la zebra es bueno o malo. Tampoco entiende si hay zebras más sabrosas que otras o si la zebra comió pasto orgánico.

La moral es tan compleja que nos invita al respeto biológico. Respetar las necesidades de masculinidad y de feminidad que existen en los seres humanos. Afirmamos que la realidad es compleja y heterogénea ya que se vive de acuerdo a la historia y percepción del observador que la percibe.

Cuando nos preguntamos algo estamos trazando una ruta para lo que queremos encontrar. La pregunta ya tiene implícito un resultado, un deseo, una insatisfacción. Recomiendo en este punto estudiar más el concepto de insatisfacciones de Rafael Echeverría. Finalmente al buscar, al preguntarnos, se debe tener cuidado con el sesgo perceptivo propio. Tratar de ver la respuesta como la respuesta y no como “nuestra respuesta”.

Las grandes preguntas de la humanidad se anidan, se entrelazan en los diferentes deseos que el mismo “saber” presenta, a lo que la misma divinidad invita. Las respuestas a las preguntas más profundas son las que van dando sentido a la existencia humana.

Es posible encontrar preguntas de tres formas:

  • De orden lógico: una explicación de los fenómenos tanto físicos como sociales que acontecen a cada uno de nosotros
  • Del propio ser: aquellas preguntas que se basan en entender a la propia persona que el individuo define a través de su personalidad y auto concepto
  • Existenciales: el sentido mismo de la propia existencia y la de los demás como un ser social

Las grandes interrogantes acuden, como ya se ha mencionado, ha mitos, ritos, leyendas y literatura de diversos tipos. Tratando de dar una explicación el hombre ha creado una cosmología a partir de su limitado entendimiento.

La filosofía y la ciencia atienden las preguntas más universales como pueden ser:

  • Los fenómenos naturales y sus causas: de aquí se desprenden leyendas y religiones, Zeus por ejemplo como dios del rayo
  • Principio y fin del universo: a través de diferente literatura, culturas y sociedades encontraremos versiones de un génesis y de un apocalipsis
  • La maldad en el mundo: si Dios es bueno ¿por qué existe la maldad?, una de las grandes interrogantes humanas

El hombre en busca de sí mismo. En busca de la espiritualidad

El hombre nace desorientado, no conoce sus formas y encuentra gracias a su imaginación mecanismos de supervivencia. Al no conocerse a sí mismo y en un determinado punto al hacerse auto-consiente el hombre emprende la búsqueda del “sí mismo”.

El hombre nace ignorante de sus propias virtudes y de sus propios vicios. Somos seres indeterminados en todo momento dice Aristóteles. Se debe encontrar un equilibrio en la propia definición y en la manera de compartir la vida con los demás.

El hombre en su ignorancia vive en la oscuridad básica del conocimiento primario. La espiritualidad pretende poner luz en su existencia para revelar la paz y la unidad. Es la relación con los demás, desde sí mismo, que da felicidad y satisfacción. Darse con el corazón y desde el corazón [1]

Episodio 01: Desde el corazón, hasta el corazón – Dr. Farid Krayem Pineda

De las cosas que más conmueve a la humanidad es la violencia, por un lado se habla de paz, por el otro parece inevitable los ataques entre unos y otros. La tragedia conmueve el espíritu humano y aún con ello parece no haber solución a caminar hacía ella. La espiritualidad hace una pausa en la rueda de la venganza.

El valor trágico por excelencia es “la muerte”. ¿Para qué existe la muerte?, qué sentido tiene la vida si al final todos hemos de morir. La propuesta de la espiritualidad es la trascendencia como un valor alcanzable y deseable. La trascendencia de lo humano es la invitación a ser algo más que sí mismo, las obras quedan, las personas no.

Conclusión

“La espiritualidad es fuerza, liberación y capacidad de donarse a los demás”

Fransesc Torralba [2]

El conocerse, respetarse y amarse es una tarea que todo ser humano debe realizar desde su nacimiento hasta su muerte. El tiempo es muy limitado como para determinarse de forma indefinida, somos seres cambiantes. El cambio como única seguridad brinda flexibilidad a la consciencia humana.

La alegría y la felicidad son estados emocionales que pueden ser alcanzados, pero no se puede llegar a esa condición humana sin primero practicar los valores fundamentales. Jesús Cristo nos enseñó:

«Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento de la Ley? Él le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la Ley y los profetas»

Mateo. 22, 36-40.

La espiritualidad se enfoca en eso; en conocer al espíritu que nos habita que es en esencia: amor. Amor de uno mismo, amor de Dios.


[1] no te pierdas el podcast de KLT Consultores – https://anchor.fm/farid-krayem-pineda/episodes/Desde-el-corazn–hasta-el-corazn-e17jdcj

[2] La espiritualidad, Fransesc Torralba, 2014.

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