Ver las metas, lograr las metas: el camino espiritual de lograr.

¿Qué significa lograr metas?, seguro que en algún momento todos hemos tenido la sensación de la tarea cumplida. Haber logrado algo en nuestra vida es un signo de satisfacción y nos deja la esperanza de volver ahí, también nos deja el conocimiento de que las cosas son posibles.

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Descargar para lograr los sueños

Nos movemos a través del deseo y de la insatisfacción, a lo largo de la literatura podemos encontrar diferentes enfoques sobre lo que nos mueve. Hay quien afirma que es la insatisfacción, hay quien afirma que el deseo de ser mejores.

Para poder lograr, primero se tiene que aspirar, dicho en el sentido de querer llegar a un punto visualizado. No es tan simple como cerrar los ojos y decretarlo. Resulta que somos seres perceptuales, lo que quiere decir que la realidad se encuentra limitada por nuestras propias creencias.

Aldous Huxtley en su libro Un Mundo Feliz ya propone como las percepciones son fuente de sufrimiento y alegría, lo más importante es que pueden ser modificadas. Modificar al observador requiere primero de deconstruir al observador. Es importante primero hacer una descarga del sistema operativo personal.

La descarga es impregnar desde un siempre mismo ser la realidad que percibimos. Esto quiere decir ver las cosas como siempre las vemos. Como una masa que es puesta en un molde, que llega a tener muchas formas, pero al entrar al molde siempre tendrá la misma figura. Los mismo ocurre cuando juzgamos lo que nos pasa. Esto nos invita a un primer paso que es evitar la descarga cuando escuchamos o estamos ante la realidad.

Estar presente impulsa la espiritualidad de lograr metas

Otro de los problemas para lograr nuestros sueños es comenzar a caminar con la vista en todos lados menos en el camino. Es verdad que hay que visualizar la meta, definir un propósito y alinear las intenciones. ¿Después qué?, después es importante olvidarse de la ausenciación. Estar ausente quiere decir estar metido en el trabajo todo el día, buscar pretextos para no vivir la vida y compartir los momentos con los demás.

Vale la pena aquí el concepto de la complacencia, complacer quiere decir dar al otro desde mí hasta su gusto, su deleite, su comodidad, su alegría, nuestro amor. Salir de sí mismo para ir al otro, es una entrega con verdadera empatía, brindar tiempo y atención.

Para combatir esta desconexión se debe presenciar. Es una forma de estar ante la vida enteramente presente, es escuchar en la forma de sentir con plenitud. Es vivir realmente con una apertura contemplativa.

Después de descomponer hay que comenzar a generar

Ante la descomposición de la vieja forma de ver, surge lo nuevo. En el surgir de lo nuevo es momento de cristalizar, dar una verdadera forma a la nueva visión. Una vez que el futuro se ha visualizado es momento de pasar a la acción, saber que más allá del dolor que el presente acarrea y que el pasado ancla, hay un futuro que puede ser mejor.

Jesús mismo después de la transfiguración invita a sus discípulos a conocer la reconstrucción de la cruz. Ve el futuro posible y después inicia el proceso para llegar ahí, sabía que el viacrucis era el camino, pero no la meta.

Llegado el punto más bajo que es presencializar el futuro que emerge, es momento de comenzar a ascender. Para lograrlo hay que seguir tres pasos:

  1. Cristalizar
  2. Crear prototipos
  3. Ejercer liderazgo colectivo

Definir lo que se quiere alcanzar es clave en lograr metas

Cristalizar

Se refiere a la visualización de lo ya definido. Ver el futuro como una posibilidad real y no como una quimera, entender que requiere trabajo, constancia, disciplina, tolerancia y más, pero sobre todo que es posible.

Cristalizar es un proceso reconstructivo, lo que quiere decir calificar la visión y alinear la intención. Invita a la primera concreción de “como deberían ser las cosas”. La ética invita de manera natural a una vida mejor, aquí ya se ha visualizado el sueño y además dado por cierto.

Crear prototipos

Una vez que se conoce la posibilidad de lograr los sueños, entonces hay que ensayar las nuevas posibilidades. Cambiar la vieja forma y comenzar a practicar lo nuevo, dejar fraguar poco a poco la nueva forma de vivir. El deseo de la mejora.

La única forma de actualizar nuestro futuro es haciéndolo y para logarlo es fundamental ejercer la voluntad, la libertad y la ilusión. Dios nos da en su grandeza dos herramientas: el amor invencible y la imaginación infinita. Con ello y de su mano es más fácil lograr metas.

Con nuestra facultad de decidir y ejercer la libertad, podemos, si así nos parece bien, con la ayuda de Dios padre y eterno, lograr todos nuestros sueños. Para ello debemos practicar la espiritualidad que logra: que logra el cambio, que logra la ayuda, que logra el amor.

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